🇬🇧 Reino Unido
La semana ha sido una montaña rusa en el Reino Unido, con tragedias, facturas al alza y malestar político.
La semana comenzó con una nota sombría: el 25 de agosto, un helicóptero se estrelló cerca de Shanklin, en la isla de Wight, durante un vuelo de entrenamiento, causando la muerte de tres personas, entre ellas el instructor. La noticia ensombreció el comienzo de la semana.
Los hogares sufrieron un nuevo revés al confirmarse que los precios de la energía volverán a subir un 2% a partir de octubre, lo que supone una presión adicional para las familias que ya tienen que hacer frente a la subida de los precios de los alimentos. Y los alimentos no son más baratos: la inflación de productos básicos como los huevos, la mantequilla y el chocolate elevó el crecimiento de los precios de los comestibles al 4,2%, la mayor subida en casi un año y medio.
El viernes, la atención se trasladó a la City, donde las acciones de los bancos británicos se desplomaron tras hablarse de un posible impuesto extraordinario para ayudar a cubrir un déficit presupuestario de 20.000 millones de libras. NatWest, Barclays y Lloyds perdieron miles de millones de su valor de mercado en una sola sesión bursátil.
En el frente de la política exterior, Londres volvió a apuntar a Moscú, condenando los ataques rusos contra Kiev, en los que murieron al menos 19 civiles, entre ellos niños. El mensaje del Foreign Office fue contundente: hay que poner fin a la "matanza sin sentido".
En conjunto, ha sido una semana en la que se ha puesto de manifiesto el difícil equilibrio que debe mantener el Reino Unido: tomar decisiones difíciles en casa y mantener la voz en el exterior.
🇺🇸 Estados Unidos
Ha sido una gran semana para Estados Unidos, con los mercados animándose, la política retumbando y la Reserva Federal acaparando de nuevo la atención.
El estado de ánimo cambió tras el discurso de Jerome Powell en Jackson Hole, donde el presidente de la Fed finalmente dio un guiño más claro hacia los recortes de tipos. Los operadores consideran ahora que un recorte en septiembre está firmemente sobre la mesa, y los mercados reaccionaron rápidamente: los rendimientos de los bonos cayeron, el dólar subió y Wall Street se animó.
A los valores les gustaron las noticias, pero no a todos por igual. El Russell 2000 subió más de un 7% en agosto, muy por encima de la subida del 1,5% del Nasdaq. Los inversores ven claramente en los recortes de tipos una tabla de salvación para las empresas más pequeñas que dependen de los préstamos, mientras que los gigantes tecnológicos, ricos en efectivo, no recibieron el mismo impulso.
Sin embargo, el panorama económico no fue tan halagüeño. La confianza de los consumidores cayó hasta 97,4 puntos en agosto, y los últimos datos de empleo mostraron que en julio sólo se crearon 73.000 nuevos puestos de trabajo, muy por debajo de las expectativas. El desempleo subió al 4,2%, lo que plantea nuevas dudas sobre la solidez de la recuperación.
Y entonces, la política hizo acto de presencia. El presidente Trump despidió a la gobernadora de la Fed, Lisa Cook, a mediados de semana, haciendo saltar las alarmas sobre la independencia del banco central. La medida se produjo mientras seguía aumentando la presión sobre la Fed, un recordatorio de que el acto de equilibrio de Powell no es solo económico, sino también profundamente político.
El jueves, Wall Street volvía a estar de enhorabuena. La economía estadounidense registró un crecimiento del PIB del 3,3% en el segundo trimestre, superando las expectativas gracias al fuerte gasto de los consumidores y a las cuantiosas inversiones en inteligencia artificial. El índice S&P 500 incluso rozó nuevos máximos históricos, aunque los operadores aún se muestran cautelosos ante los resultados de Nvidia, un momento potencialmente decisivo para el auge de la IA.
En conjunto, ha sido una semana en la que se ha mezclado el optimismo con la inquietud: la Reserva Federal se acerca a los recortes, las acciones alcanzan máximos, pero el empleo y la confianza de los consumidores se resienten, todo ello bajo la nube del drama político.
🇪🇺 Europa
Según la Asociación Alemana de Cajas de Ahorros (DSGV), los bancos europeos han visto cómo se generalizaban los adeudos directos no autorizados de cuentas PayPal. El periódico alemán Sueddeutsche Zeitung (SZ) afirma que se han tenido que bloquear pagos por valor de unos 10.000 millones de euros (8.600 millones de libras), después de que fallara el sistema de comprobación de fraudes de PayPal. Según el diario, los pagos se interrumpieron el lunes, cuando los prestamistas denunciaron millones de domiciliaciones bancarias sospechosas de la empresa de pagos.
La DSGV confirmó que se habían producido "incidentes relacionados con adeudos directos no autorizados iniciados por PayPal contra diversas entidades de crédito".
Francia está al borde de una nueva crisis política, tras la sorprendente decisión del Primer Ministro François Bayrou de someter su gobierno a un voto de confianza en el Parlamento. Las posibilidades de que gane la votación en una sesión especial de la Asamblea Nacional el 8 de septiembre son extremadamente escasas, por lo que los días del Primer Ministro en el cargo parecen contados.
Si pierde la votación, Bayrou deberá dimitir, dejando de nuevo a Francia sin timón en un momento de inmensa incertidumbre económica, social y geopolítica.
Europa ha pasado la semana intentando mantener un rumbo estable entre Washington y Pekín. Las negociaciones comerciales con Estados Unidos siguen siendo delicadas, con aranceles y normas tecnológicas sobre la mesa. La UE sabe que necesita acceder a los mercados estadounidenses, pero quiere evitar verse atrapada en un tira y afloja.
¿El ambiente en Europa? Nervioso. El continente hace malabarismos con la diplomacia económica en el exterior y la incertidumbre política en el interior.
🇨🇳 China
El primer ministro indio, Narendra Modi, visitó China por primera vez en siete años. El momento no era casual: Estados Unidos acababa de imponer nuevos aranceles a las exportaciones indias por sus compras de petróleo ruso. El viaje de Modi a la Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái puso de relieve la voluntad de Delhi de ampliar sus alianzas, a lo que Pekín y Moscú se mostraron muy complacidos.
Para China, la cumbre fue otra oportunidad de demostrar su influencia geopolítica. Más allá de la diplomacia, el control de Pekín sobre las tierras raras siguió resurgiendo como palanca a largo plazo. Las industrias occidentales saben que siguen dependiendo en gran medida del suministro chino, incluso cuando la UE habla a bombo y platillo de la independencia de las "materias primas críticas".
Esta ha sido una semana que ha recordado a todo el mundo: si se quiere jugar al juego de los recursos, China sigue teniendo las cartas en la mano.
🪙 Metales (oro y cobre)
Los operadores de oro mantuvieron un ojo en la inflación y otro en la Fed. El tono cauteloso de Powell en Jackson Hole dejó a los lingotes apoyados, con los inversores todavía viendo el oro como una cobertura segura tanto contra la inflación pegajosa como contra el riesgo geopolítico.
El cobre, por su parte, sigue impulsado por el tira y afloja de la demanda industrial y las tensiones arancelarias. Los temores a la oferta han mantenido los precios en un nivel mínimo, pero la incertidumbre sobre el crecimiento pesa al alza.
Por ahora es un juego de espera, ya que ambos metales se encuentran en la intersección de la política, la inflación y el comercio mundial.
🛢 Aceite
Se podría pensar que con todo el drama geopolítico, el petróleo estaría subiendo. Pero no, el mercado está más preocupado por el exceso de oferta que por los conflictos. El aumento de la producción de la OPEP+ y la mayor producción de los países no pertenecientes a la OPEP están presionando los precios, aunque persisten los riesgos en Ucrania y Oriente Medio.
El Brent ronda actualmente los 67 dólares, y el WTI los 64 dólares. Los analistas prevén que la debilidad se prolongue hasta finales de año, con la esperanza de un repunte en 2026 si la demanda se reafirma.
Por ahora, los operadores de petróleo se encuentran entre la espada y la pared.
✍️ Comida para llevar
Esta semana parecía un tira y afloja:
- El Reino Unido y Estados Unidos redoblaron su apoyo a Ucrania, pero ambos se enfrentan a tensiones internas.
- Europa está atrapada entre la diplomacia comercial y la política monetaria.
- China estrechó silenciosamente su control sobre los recursos y la influencia regional.
- Materias primas divididas. Petróleo bajo presión, oro estable, cobre a la espera de claridad.
Los mercados odian la incertidumbre, y ahora mismo hay mucha.